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La recuperación de la perdiz roja autóctona, paso a paso

Conclusiones del estudio

Como conclusión, aquellos cotos que todavía tienen perdices y quieren recuperarlas (al menos 2-3 parejas por 100 hectáreas), debieran centrarse en poner en marcha las medidas anteriormente descritas antes que realizar repoblaciones, intentando favorecer también al conejo de monte, cuya recuperación también puede ayudar a la perdiz.

No existen medidas milagrosas que consigan la recuperación de la especie de forma inmediata, sino que el éxito sólo pasa por la planificación a medio y largo plazo, la implicación de los cazadores y la aplicación de medidas basadas en el conocimiento de las poblaciones de partida y las circunstancias específicas del entorno en el que se quiere actuar.

Es posible pensar en un primer análisis que el coste medio para la recuperación de la especie puede parecer elevado y no al alcance de muchos. Sin embargo, si analizamos con detenimiento los gastos asumidos por muchas sociedades de cazadores que, con buena intención, pero no siempre con una planificación acertada que da lugar a numerosos fracasos, podremos darnos cuenta que no se trata de importes excesivos, más cuando se logra tener el éxito pretendido.

Por otra parte, cuando se dispone de cotos de gran superficie, puede ser conveniente planificar la recuperación en un área reducida de los mismos que pueda servir, no sólo como un ejemplo a seguir para el resto, sino también como punto de dispersión de ejemplares silvestres hacia entornos cercanos, de manera que podamos ir haciendo escalables las actuaciones y asumibles desde un punto de vista presupuestario.

Cazawonke, 14/11/2018

Autores: Por Carlos Díez Valle y Carlos Sánchez García-Abad – Equipo Técnico de Ciencia y Caza (www.cienciaycaza.org) 


La caza como una garantía de salvaguarda medioambiental (IX): ¿protección excesiva vs. fauna?

Esto ha llevado a la aberración de que es delito matar cualquier animal que no sea especie de caza, sin diferenciar gorriones de otras especies y poniendo como única diferencia el que se estuviera incurriendo en el tipo del 334 o del 335. Si a ello le unimos que en la actualidad se ha experimentado la llegada de nuevas especies o la explosión poblacional de otras ya existentes, el resultado es una explosión poblacional de muy diversos predadores que ponen en peligro a las propias poblaciones cinegéticas, causando un peligrosísimo desequilibrio que afirmo que es un desastre ambiental, que si afectara a otras especies no cinegéticas, no me cabe duda de que ya habría sido denunciado por las asociaciones ecologistas.

Cazawonke, 25 de octubre de 2018

La caza como una garantía de salvaguarda medioambiental (IX): ¿protección excesiva vs. fauna?

Dos cites de l’article;

Si bien antiguamente se consideraba que caza era todo lo que no estaba protegido, el criterio normativo es que todo está protegido, salvo lo que es fauna cinegética. Esto ha llevado al estrangulamiento del control de predadores porque, bien por la prohibición de control de especies con poblaciones excesivas, bien por el peligro accidental de captura de otras especies, se impide el uso de medios más eficaces.


Esto ha llevado a la aberración de que es delito matar cualquier animal que no sea especie de caza, sin diferenciar gorriones de otras especies y poniendo como única diferencia el que se estuviera incurriendo en el tipo del 334 o del 335. Si a ello le unimos que en la actualidad se ha experimentado la llegada de nuevas especies o la explosión poblacional de otras ya existentes, el resultado es una explosión poblacional de muy diversos predadores que ponen en peligro a las propias poblaciones cinegéticas, causando un peligrosísimo desequilibrio que afirmo que es un desastre ambiental, que si afectara a otras especies no cinegéticas, no me cabe duda de que ya habría sido denunciado por las asociaciones ecologistas.

CAZAWONKE. 25/10/2018.

La triquinelosis sigue presente

Se trata de una parasitosis de gran importancia para la salud pública, puesto que, como bien sabemos, es una zoonosis, esto es, cuenta con capacidad para afectar al hombre, causando además, en las personas afectadas, graves consecuencias e incluso la muerte en los casos más extremos.

A pesar de que la incidencia es reducida, el parásito sigue estando presente en los jabalíes que cazamos y casi todos hemos conocido alguna “historia” de alguien que, por no llevar las muestras al veterinario, la acabó “cogiendo”.

Un trabajo publicado por Boadella y colaboradores en 2012, en el que recopilaron los resultados de pruebas frente a la enfermedad en jabalí en Ciudad Real, utilizando los resultados de 95.070 animales desde 1998/1999 hasta 2009/2010, mostró un 0,2 % de muestras positivas. Si bien, a pesar de estas bajas prevalencias, la importancia del proceso hace que año tras año las administraciones competentes mantengan los programas de vigilancia frente a la enfermedad.

Llegit a