El lobo llega a Catalunya

Poco a poco, el lobo (Canis lupus) está recuperando sus territorios perdidos. Su última conquista han sido las montañas catalanas del Pirineo y el Prepirineo, de donde el cánido salvaje había sido exterminado hace más de un siglo. Desde 1935 se le consideraba formalmente extinguido de Cataluña, pero al final ha regresado, pues resulta imposible poner puertas al campo.

02/06/2008 | 20 Minutos | La Crónica Verde

Al principio (año 2004) fueron observaciones aisladas, ejemplares jóvenes vagabundeando por los valles en busca de alguna manada a la que sumarse. Sin embargo, al final les ha gustado el país y se han quedado.

Todavía no se puede hablar de la existencia de una población estable catalana, pues tampoco se ha podido comprobar su cría en la zona. Aún así, los responsables de Medio Ambiente de la Generalitat tienen ahora mismo constancia de la presencia de al menos cinco lobos diferentes, cuatro en el parque natural de la Sierra del Cadí-Moixeró, que se mueven hasta l’Alt Urgell, y un quinto en la Cerdanya.

Este último fue visto el pasado mes de abril por un vecino de Riu de Cerdanya a menos de 150 metros de su casa. Al principio pensó que podía tratarse de un perro grande, pero cuando le vio salir de entre unos arbustos tirando de un corzo que acababa de matar se le disiparon todas las dudas.

Aunque no está estrictamente protegido, el lobo no está considerado especie cinegética en Cataluña y por lo tanto no se puede perseguir, matar ni capturar.

Por supuesto, estos lobos atacan al ganado, principalmente vacas y ovejas, además de a la caza mayor, aunque de momento los daños no son muy elevados. Pero aunque así fueran no habría que verlos como la llegada del enemigo. En realidad, la presencia del lobo es una garantía de la buena salud de nuestros espacios naturales, el mejor regulador natural de especies problemáticas y en expansión como el jabalí, especializado en eliminar a los ejemplares más débiles y enfermos, mejorando de esta manera sus poblaciones.

¿De dónde vienen estos lobos?

Los análisis genéticos realizados a los excrementos localizados de estos ejemplares no dejan lugar a dudas. Vienen de la vecina Francia, a través del corredor que forman los Alpes marítimos franceses, pero son italianos. Allí llegaron desde Italia en 1992, cuando en el parque nacional de Mercantour se detectaron dos lobos procedentes de los Apeninos. Ahora ocupan 13 zonas diferentes y la población francesa supera el medio centenar de ejemplares.

¿Son iguales a nuestros lobos ibéricos?

En realidad son parecidos pero diferentes, y es eso precisamente lo que les hace más interesantes. Porque como han demostrado los análisis genéticos, estos lobos pertenecen a la subespecie italiana (italicus) y no a la ibérica (signatus), cuyas poblaciones, también en expansión, ya están avanzando por el pirineo aragonés.

De todas formas, son varios los expertos que rechazan la existencia de estas divisiones y consideran idénticos a todos los lobos europeos.

¿Llegarán a juntarse las dos subespecies?

Sin duda esto va a ocurrir más pronto que tarde. Las dos subespecies, algo así como razas pero con diferencias genéticas, producto de su aislamiento durante varios miles de años, acabarán juntándose e hibridándose en Cataluña.

¿Qué pasará entonces?

Los lobos ganarán en diversidad genética, pues recibirán sangre nueva, y eso les hará más sanos y mejor adaptados al medio, pero perderemos biodiversidad al desaparecer dos subespecies. Un proceso natural que no es ni bueno ni malo, tan sólo es ley de vida, la ley de la Naturaleza, siempre cambiante, siempre en permanente evolución.

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