¿En qué quedamos, les quitamos su hábitat o es la España vacía?

Nunca tuvo el campo tan poca gente, nunca hubo tanto monte, tanta maleza, tanta caza mayor, tan poca menor, tantas alimañas. Da igual a donde vaya, el grito sordo del rural siempre es el mismo: ¿quién conservó esto así para que ahora lo disfrutemos todos? ¿Cómo quieren que vivamos aquí si no se puede cortar ni un árbol? ¿De qué quieren que vivamos si solo hay prohibiciones? ¿Cómo quieren que produzcamos si traen la carne de fuera más barata y a nosotros nos asfixian con saneamientos y lobos? Esta es la realidad, normas urbanas que están degollando a quienes viven en los pueblos.

Fragment de l’article de Michel Coya publicat a La Nueva España

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