SASTRES DE ARMAS

Pasado medio año desde la toma de medidas del cliente las escopetas se apoyan cañón arriba contra la pared en composiciones que asemejan el perfil de una etapa del Tour. Objetos que matan y que llevan encima un contacto directo con artesanos del metal de, quién sabe, igual 300 horas. Precisas en cada acople, con prietos cañones brillantes como la obsidiana, algo más caro que muchos turismos que puede levantarse con el brazo. Objetos que aún se fabrican en España, donde cada vez se fabrica menos.

Fragment de l’article publicat a El País per Javier Galán i David Alameda. 02/08/2017

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